La
ficción escrita por mujeres, el ensayo histórico y... ¡las
matemáticas! han triunfado en las preferencias de los lectores
argentinos durante 2007.
Elena
sabe.- (Clarín / Alfaguara)
Claudia
Piñero, una de las escritoras argentinas de más éxito en 2006 con ‘Las
viudas de los jueves’, ha continuado su buena racha este año
con Elena
sabe, una descripción crítica de
la
hipocresía
y el autoritarismo de la sociedad argentina moderna que parte de la
investigación cerrada sobre una muerte y las revelaciones que el lector
va descubriendo sobre los diferentes personajes que se suceden en el
relato.
En
el campo de la historia, los argentinos siguen ajustando cuentas con su
pasado, y así ha tenido especial repercusión.
Fuimos
todos.- (Sudamericana), donde Juan Bautista Cofre analiza el periodo
comprendido entre el golpe militar de marzo de 1976 y la derrota en la
guerra de las Malvinas en 1982, la puntilla que precipitó la caída de
la dictadura.
Pero
la gran revelación ha sido
Matemática,
¿estás ahí?.- (Siglo XXI), del profesor universitario -y periodista
deportivo- Adrián Paenza, quien tras preguntarse el porqué de la mala
prensa de las matemáticas sumerge al lector en una serie de preguntas
que, a cualquier edad, cambiarán el concepto del lector sobre la
ciencia de los números.
Si
hay un libro que ha conquistado y apasionado al gran público en 2007,
ése ha sido
Vale
tudo.- De
la editorial Objetiva, la biografía del músico brasileño Tim Maia,
escrita con pasión e irreverencia, sin censuras, por el periodista y
productor musical Nelson Motta, que siguió hasta su muerte, paso a
paso, a uno de los artistas con mayor talento, amado por el público
hasta el paroxismo, por tratarse de un cantor y compositor fuera de los
esquemas, irreverente, indomable, siempre al límite de todo, incluso de
las drogas, y que llegó a pesar 143 kilos.
Adorado
por intelectuales y analfabetos, Tim Maia fue un caso raro de culto de
masas.
Con
más de 100.000 ejemplares vendidos, la biografía de Motta ha sido la
revelación del año, obra elogiada por la crítica por su contenido y
su forma, bien ilustrada y cuya lectura despierta sentimientos muy
variados, desde la ternura a la hilaridad, pasando por la sorpresa y el
suspense al presentar, con una prosa brillante, la vida turbulenta,
original, incendiaria de alguien como Maia, que hizo siempre lo que
quiso, a costa de tener que desfilar más de una vez por las salas de
los tribunales.
Se
necesitaron décadas para que la narrativa chilena pudiera reflejar en
una obra mayor el golpe militar contra el presidente Salvador Allende el
11 de septiembre de 1973 y la dictadura. Con su novela
Milico.-
(Lom
Ediciones), el premio Nacional de Literatura 2006 y periodista José
Miguel Varas lo logra con vigor expresivo y talento y abre las puertas
de un territorio que estuvo prácticamente vedado en el país hasta la
muerte del ex dictador.
Aplaudida
por la crítica y situada durante tres meses entre las obras más
vendidas, Milico reconstruye con una pluralidad de voces las décadas de
la dictadura y las previas.
El
protagonista, con acentos autobiográficos, es el periodista Jaime
Román, un militante comunista que lucha contra la dictadura de Pinochet
e intenta informar de lo que ocurre, hijo de un militar amigo de la
tradición, chapado a la antigua, que muere antes del golpe.
Múltiples
personajes con sus lenguajes y sus historias se entrecruzan, y el
espanto, la lealtad, la dignidad y la traición están presentes, junto
con el humor, la mirada compasiva y la distancia siempre necesarias,
retomando la tradición de la novela social.
Aventura,
retazos de historia del siglo XIX plagado de guerras, imaginación,
claves para entender la Colombia de hoy. Estos ingredientes son comunes
en dos novelas destacadas del año:
‘Historia
secreta de Costaguana’.-
(Alfaguara), "una gran aventura", como la define su autor, y
‘Tanta sangre vista’.- (Alfaguara), la historia de un abuelo
y su nieto que en épocas distintas no logran esquivar la guerra. La
primera es de Juan Gabriel Vásquez, radicado en Barcelona, un escritor
ya acostumbrado a los elogios de la crítica. La segunda, de Rafael
Baena, periodista y reportero gráfico, sorprendió. Es su ópera prima,
y con un lenguaje rico, poético, y una narración cinematográfica y en
dos tiempos, atrapa desde la primera página.
El
olvido que seremos.- (Planeta y Seix Barral), de Héctor Abad Faciolince, memoria
literaria de un padre asesinado por pensar distinto, por preocuparse por
los demás -publicado a finales del año pasado-, sigue despertando
emociones. Registra más de 60.000 ejemplares vendidos; cifra descomunal
en este país de pocos lectores. Sólo un libro lo superó en ventas: la
edición especial y popular de
Cien
años de soledad.- (Alfaguara) para conmemorar este 2007 cargado de celebraciones:
los 80 años de su autor, Gabriel García Márquez, los 25 de recibir el
Nobel... El libro, presentado en el marco del IV Congreso Internacional
de la Lengua Española, en marzo, trae textos de reconocidos escritores
y académicos: Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa...
Además, el árbol genealógico de la familia Buendía.
El
antropólogo Jesús Jáuregui (Jalisco, 1949) ha hecho una
reconsideración profunda del símbolo musical de México.
El
mariachi.- (Taurus)
es una investigación rigurosa de un tema capital de la identidad
mexicana, a la que el autor ha dedicado 25 años de su vida. Jáuregui
pertenece a la generación de mexicanos del mundo rural que creció con
las canciones del mariachi en la radio, en el cine, en las cantinas...
El libro es el resultado de un arduo trabajo de campo, con abundantes
entrevistas, y un buceo en bibliotecas, archivos, librerías de viejo y
mercados de pulgas, de donde procede buena parte de la iconografía del
mariachi reproducida en el libro. Fiel a su actitud irreverente y
provocadora, el escritor colombiano con pasaporte mexicano Fernando
Vallejo (Medellín, 1942) arremete contra la Iglesia católica, desde
una perspectiva histórica, en su último ensayo.
La
puta de Babilonia.- (Planeta), uno de los éxitos editoriales del año. El autor
repasa sin piedad los grandes errores de la Iglesia católica y sus
consecuencias: desde las víctimas de la Inquisición a los sacerdotes
pedófilos de la actualidad, pasando por las persecuciones de judíos y
protestantes, el exterminio de los albigenses en el siglo XIII y las
matanzas de las Cruzadas. Lutero, Mahoma y el Corán no escapan de la
pluma afilada de Vallejo, que concluye así: "No hay razón para
que estos fanatismos monstruosos... perduren un día más. Ha llegado la
hora de decirles basta".
La
violencia política y el terrorismo siguen siendo temas recurrentes en
la literatura peruana contemporánea. Un buen ejemplo es
Radio
Ciudad Perdida
(Alfaguara), de Daniel Alarcón, quizá la novela más interesante del
año. Alarcón, peruano que reside desde niño en Estados Unidos y
escribe originalmente en inglés, hace un notable retrato de una
sociedad traumada por las cicatrices de una guerra civil, en la que una
mujer, a través de un programa de radio, intenta reunir a las familias
separadas y, al mismo tiempo, darle solución a un drama personal.
También es digno de mención
Un
millón de soles
(Alfaguara), de Jorge Eduardo Benavides, una novela histórica
ambientada en el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, que gobernó
Perú entre 1968 y 1975. En ella se confirma que Vladimiro Montesinos,
el siniestro asesor de inteligencia del régimen de Alberto Fujimori, ya
tiene entidad de personaje literario. Entre los autores ya consagrados,
Alonso Cueto logró buenas críticas con
El
susurro de la mujer ballena.- finalista del Premio Planeta-Casamérica, y Alfredo Bryce
Echenique publicó Las obras infames de Pancho Marambio (Planeta),
que pasó relativamente inadvertido en medio de las acusaciones de
plagio en las que estuvo envuelto el autor. El año fue bastante
generoso en títulos de no ficción, con el terrorismo nuevamente como
tema más frecuente.
Sombras
de un rescate
(Planeta), de David Hidalgo, y Secretos del túnel (Norma), de
Umberto Jara, son crónicas de la toma y posterior rescate militar de la
residencia del embajador de Japón en Lima, ocurrida en 1997. Santiago
Roncagliolo también incursionó en el género, con La cuarta espada
(Debate y Longseller), una aproximación biográfica de Abimael Guzmán,
fundador y líder de Sendero Luminoso, que fue bien recibida en las
librerías, aunque no tan bien por la crítica.